
Conforme fui creciendo vi muchos sueños aislados, castigados en celdas donde la luz no llega. Entonces me pregunté, ¿de qué sirve soñar si esos sueños nunca serán libres? Hoy gracias a la esperanza sé que se puede, y que la celda donde los sueños se debilitan se llama miedo. Y que cada quién tiene el poder de construirla o de jamás crearla.
Esta es la primera regla para dormir a los dragones: Atrévete a soñar con los miedos apagados. Esto es lo que aprendí de las Hadas.

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