miércoles, 30 de agosto de 2017
Despégate
Dicen que la vida es un constante ejercicio de desapego. Entonces el instructivo dicta -despégate-, quítate de encima todo eso que no eres, no importa el tiempo y la cantidad de cosas que te hayas puesto encima para lucir tu vida.
Alcanza esa victoria para que logres contármela, aunque logres vacío, aunque te quedes sin nada, ni siquiera con ego.
martes, 29 de agosto de 2017
Tu "yo éxtasis".
Escápate a esos recuerdos, siguen vivos. Esos febriles temblores de tu cuerpo cantando el himno de conquista.
Recuerda la textura de la piel que te hizo gritar y estallar tu cabello en la almohada.
Recuerda esa temperatura corpórea en la que tocabas el cielo y te aferrabas a las nubes arqueando tu cuerpo, mojando tus labios y exhalando deseo.
Escápate desnuda a tu "Yo éxtasis" y suelta los límites.
Y si te rindes...
Si te rindes no hay más de lo que sabes, y hay mucho de lo que desconoces.
Rendirte es darle el espacio de descanso a tu guerrera.
Rendirte no es fin, es oportunidad de crear nuevamente todo.
Rendirte es tu nueva oportunidad de sorprenderte, de conocerte, de entregarte.
Rendirte es de humanos.
Rendirte para reconocerte. El principio de seducción a la vida.
Tu cuerpo no está.
Tu cuerpo no está donde estoy.
Tu cuerpo no recuerda lo que soy.
Tu cuerpo no reclama lo que le pertenece.
Tu cuerpo no grita, se asfixia de silencio.
Tu cuerpo dejó de ser ahora para congelarse en el tiempo.
Tu cuerpo es un latido que no está en mi piel.
P.D. Déjame tu rostro.
Lo que duele dejó de ser en tiempo, pero entonces ¿cómo es que tu cuerpo sigue escondiéndose del sol? Mil rostros de momentos dejaron de ser secundarios para convertirse en primarios.
Siguen siendo los dueños de tu rostro oculto hasta los días en que tu sonrisa regrese y se convierta en el "eterno ahora".
Cuerpocensurables
Sistemas irreductibles de formas que aceptamos, pedimos libertad - quitamos libertad, ¿no somos capaces acaso de volar bajo nuestras propias alas? Somos eternos disfraces de nuestros cuerpos, ¿quién lo posee? disfrutamos sombras de lo que podemos ser, somos cerpocensurables porque solo así, no corremos los peligros que la sociedad dicta en sus redes, en sus calles, en sus pantallas, en su gran inmadurez de no ver lo que en su belleza habla por sí mismo.
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