
Cada prejuicio desgarra el corazón, nos llena los ojos de oscuridad y nos ciega los ojos del alma.
Vivir sin tiempo, aquí y ahora es la forma más completa de tener esperanza, de ser luz y proyectar la fuerza de nuestro verdadero ser.
Otra gran lección que me dio esta maravillosa Hada fue a través del tiempo, a buscar mi lado luz reconociendo mi lado sombra, a entender el perfecto equilibrio que hay entre ellos. Así llegué a comprenderme, y estoy logrando reconocerme desde mi interior.

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